Las filas que sobresalen desbordadas hacia la calle Corrientes y obligan a los transeúntes a aplicar maniobras ágiles para esquivarlas se extienden hacia dentro en el laberinto que conlleva encontrar un asiento en Güerrín, el emblemático y más concurrido local gastronómico de la Ciudad de Buenos Aires desde hace 94 años. Es el punto donde cientos de miles de porteños y turistas se apiñan por probar algún gusto de las especialidades al molde. Esta histórica casa de pizzas fue la primera en ocupar esta arteria del corazón porteño y se caracteriza por sus productos que rebosan de queso y se elevan en una esponjosa masa artesanal. Pero, a pesar de las características que puedan destacarse de su oferta insignia, los usuarios en las redes sociales reprobaron el comprobante y los valores de parte de su menú. 

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Una clásica pizza de muzzarella chica, una cerveza de litro y una porción de fainá —la conocida propuesta plana y delgada de harina de garbanzos—. Ese fue el pedido de los clientes que, con miras a comer una de las famosas variaciones de molde en su versión más pequeña, la de 4 porciones, no lograron recortar mayores costos. Este pedido que apenas suma tres ítems les costó nada menos que $57.100 antes de cualquier descuento. Más tarde el detalle del monto se ajustó un poco, aunque estuvo lejos de los $10.500 que puede costar este mismo plato en establecimientos de Tucumán o incluso fuera de los bares de renombre en la capital.

El desglose del consumo en calle Corrientes  

El comprobante, que fue difundido a través de una reseña en Google Maps por la usuaria Alicia Muro y rápidamente escaló en redes, permitió reconstruir el desglose detallado de la cuenta. El ítem con mayor peso económico fue la pizza de muzzarella chica, cuyo costo alcanzó los $34.900. A esto se le sumaron $4.000 correspondientes a la porción de fainá y $18.200 por la cerveza de un litro de marca Heineken, posicionando a la bebida como el segundo valor más elevado del ticket.   

El ticket de Güerrín registró un subtotal de $57.100 por los tres productos. Imagen: Infoabe

Al momento de abonar, la suma final experimentó un ligero alivio al aplicarse una rebaja del 10 % por pago en efectivo, lo que representó un descuento de $5.710 sobre el subtotal. De esta manera, el monto definitivo desembolsado por los comensales quedó fijado en $51.390 por un consumo en el célebre establecimiento porteño.

Tradición y la brecha de precios

Fundada en 1932 por los inmigrantes genoveses Franco Malvezzi y Guido Grondona, Güerrín se convirtió con las décadas en una parada obligada y un ícono cultural de la avenida Corrientes. En sus hornos a la leña se elaboran diariamente más de 800 pizzas preparadas con masa artesanal y caracterizadas por su generosa capa de queso, donde una variedad grande llega a requerir hasta 600 gramos de muzzarella.

La pizza de muzzarella chica costó $34.900 y concentró la mayor parte del gasto. Imagen: Infobae

El caso reabrió la discusión sobre el impacto de la inflación y los precios dentro del circuito gastronómico y turístico porteño, donde las cifras de una salida tradicional marcan un salto considerable en comparación con las propuestas gastronómicas de las provincias y los locales alejados de las grandes arterias comerciales.